domingo, 5 de julio de 2015

SAUCER ATTACK (COMMODORE 64)


En 1947, el piloto Kenneth Arnold, mientras volaba con su Cessna sobre las Montañas Rocosas, vio una formación de extraños objetos que parecían desplazarse "como un plato deslizándose sobre el agua". 

Los periodistas con los que habló se tomaron la expresión al pie de la letra, y en ese momento nació el mito de los "platillos volantes". El caso es que las cosas que Arnold creyó ver tenían una forma más parecida a la de una media luna.

Desde entonces, el fenómeno OVNI ha arrastrado masas tras de sí y ha creado hasta una especie de subcultura (más "sub" que "cultura", si me lo permitís) que integra a gente con opiniones de lo más coloristas, incluyendo a quienes han sustituido a los antiguos dioses por modernas deidades adaptadas a los tiempos que corren. Ya no son figuras aterradoras que descienden de los cielos guiando sus carros de fuego, tronando y ardiendo. Ahora son criaturas que pilotan ingenios de avanzadísima tecnología. Lo dicho: el mismo perro, pero con un collar electrónico chachi piruli.

Recuerdo la primera vez que vi este Saucer Attack. Lo curioso es que me habían hablado de él unos amigos spectrumeros, asegurando que era el juego con los mejores gráficos del mundo. Tiene mérito que lo dijeran unos acérrimos defensores del "teclitas de goma" como ellos, porque sólo salió para C64.

No mucho después, pude ver un anuncio en la revista Commodore Magazine, con una pequeña fotografía. Y ¡desde luego! Los gráficos eran sencillamente maravillosos. Al menos, lo eran para un juego de 1984. Bien es cierto que sólo nos encontraremos con dos escenarios durante la partida (y eso como mucho, porque con frecuencia, los alienígenas nos masacrarán antes de que lleguemos al segundo), pero aun así, la verdad es que da gusto mirarlos.

Una reseña de Goto1982







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